El panel de mis sueños V

descarga (18)

Ella es así

Lola tiene mucha paciencia conmigo, pienso al coger la bolsa de patatas del Día, que no se me olvide un estuche de pimentada. Cada día economizo más tiempo de las comidas. Casi todo lo que compro es envasado. Dicen que los envasados en plástico y las conservas en latas tienen productos nocivos para la salud, pero yo me quito hora y media de trabajo, contando con que luego no tengo que fregar los platos. Cojo un paquete de dulces rellenos de chocolate que a Lola le encanta. Claro, ella no tiene problemas de celulitis porque lo quema todo haciendo Pilates, senderismo y natación. Qué me querrá contar. Qué intriga. Ella siempre da la impresión de que va a contarte muchas cosas y luego me quedo diciendo y…, ¿…eso es todo? Me voy que tengo el tiempo justo. La cajera me pregunta si llevo cupones. No hija, no llevo. ¿Cómo está tu madre? Mi madre murió, guapa. O sea, que está mejor que yo. Esto lo pienso, no se lo digo. Podría pensar esa chica, que no sé de qué conoce a mi madre, que me alegra de que mi madre haya muerto, y tampoco es eso.

¡Qué cuerpazo! El vestido hace mucho desde luego. Viene embutida y con manga sisa. ¡Qué envidia! Envidia sana, se entiende. Ella entera es así. Buena por dentro y buena por fuera. Si yo me pusiera ese vestido parecería un morcón. Cariño, dame un abrazo, dice con sus largos dedos sobre mis hombros. Tenía que haberme quitado la bata. Bueno, no pasa nada, ella me conoce y tampoco estoy tan mal para estar en casa. Cuéntame, anda, me muero de ganas de escucharte. Si no te gusta el café lo hago nuevo. Lo hago nuevo. A mí no me disgusta el café recalentado.

He conocido a alguien, dice. Ya estamos, pienso yo con cara de zorra.  Mira, nos hicimos esta foto tan propia, me refriega por la cara. Pero yo a lo mío. Me gustaría bañarme en esta playa junto a las rocas. Es preciosa la foto Lola, le digo conteniendo la pena.

¡No  me digas que no es guapo! ¿Quién? Pero si es Bruce Willis, grito sorprendida. Y esta vez va en serio, dice convencida. No tengo palabras, le digo. Y es verdad, cuando hablamos de hombres, me quedo sin palabras, no sé qué decir. ¿Qué se dice en estos casos…? Pero Lola, ¿cuándo has tomado tú en serio a los hombres? No, eso no. ¿Cómo se llama? Oh, me lo has quitado de la punta de la lengua. Jorge, se llama Jorge y no veas como besa. Mi respiración va ya desbocada, no puedo, no puedo con esto.images (36) ¿Te ocurre algo amiga?, me pregunta con cara de preocupación. ¿A mí?,  nada. Menos mal que no hemos llegado a hablar de sexo.  Mi corazón vuelve a colocarse en las sesenta pulsaciones. ¿Me has traído los folletos? Sí, tonta y te he traído un regalo. Mientras abre el bolso, le echo una mirada de soslayo a la foto. Es Bruce con unos cuantos pelos más. Esta noche ponen La jungla 4 en la sexta. ¿Te gusta? Me encantan estos folletos, ahí me has dado, contesto tartamudeando. Estos no los tengo. Digo, la pulsera. Oh, me encantan las pulseras. Gracias Lola. Qué buena eres, ¿cómo te ha sentado el viaje?, me intereso con los ojos pegados en la foto del acantilado de Bayona. ¿Te has hecho algo en la cara? Ya sabes, un limpiador, el tónico y a salir. Si, yo soy muy sencilla y tú lo sabes. Claro que lo sé. Y entonces, yo qué soy, me pregunto mirando mi imagen borrosa en el cristal de la ventana. Yo soy un jeroglífico. Continuará