El panel de mis sueños X

 

SUEÑO CON LENCERÍA CARA

Sueño con lencería cara…

… Esperó a que saliera por la puerta para decírselo a su ayudante. Le haga lo que le haga no se le borra esa cara huevo que tiene. Joder que una no es de piedra. Después, me miré en el espejo de entrada de mi casa y pegué un respingo al verme. Me situé frente a mí con valor e hice autocrítica. No encontré motivos para tanto alboroto. Soy una mujer normal, algo redonda nada más. Es que soy piscis. Me di cuenta de que era el vestido marrón y los zapatos beige los que me afeaban. En ese momento dudé de mis gustos. Llevaba los colores de los que han desistido de todo y ya no esperan nada de la vida.

 

El ropero me lo confirmó. Un montón de perchas de colores muertos: Siena, pátina, terracota, chocolate, canela, beige. Un vestuario muy acogedor si fuera unas cortinas. Marrón, sólido y espeso como un tronco gordo plantado en ninguna parte. Canelo, castaño, café. Mezcla de rojo y verde o de  amarillo y violeta, (que contiene rojo) dan marrón. En el marrón se hunden los colores. ¡Cómete el marrón! Así, cuando me ven llegar en la tienda, en la farmacia o en el dentista me hablan dando por supuesto que soy una antipática amargada.Me desnudo y me miro el cuerpo hacia abajo; la pero forma de mirarse, vamos. Tengo que renovar mi ropa interior. Sueño con lencería cara desde hace algún tiempo…

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mi compañera

Lo suyo es un corte recto dejándolo por encima de los hombros unos 13 centímetros. Puedo moldearlos un poco para darte un poco de volumen. El pelo lacio ya se sabe que es muy soso sin moldear. Deberíamos darle un tono cobrizo que generalice tu color y así borramos la raya central canosa y ese color deslucido…, me dice del tirón, como quien no quiere la cosa, mientras yo observo su cabeza, que parece una alpaca de paja esparcida en una parcela con un nido de cigüeñas en el centro, y muevo la mía en un gesto afirmativo una y otra vez con los labios fruncidos. Si, estupendo hazme todo eso, que me da vergüenza preguntarte cuanto me va a costar la restauración. Dicen que es una bicha que no tiene pelos en la lengua. Claro, los tiene todos en ese cabezón que es la cima de su body, como llama ella a su cuerpo. Una antorcha olímpica, eso es.

No me soporto en el espejo. Soy cabeza huevo llena pringue. Las cosas pegajosas me dan nauseas por eso no me gusta teñirme. Parezco una piedra pringada de chapapote, con permiso de la RAE. Me pongo enferma en la peluquería.

A través del espejo veo  a la que está a mi lado. Con lo interesante que era cuando entró y ahora parece un pollo del súper. En la peluquería pasa como en un taller de coches. Llegas entera, te desarman y te vuelven a montar, te sacan brillo y pareces nueva. A esta le queda un par de horas de mano de obra.

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la cabeza llena

La MUJER de la esquina, que casi no cabe en la silla, lleva unos rulos huecos enormes bajo una redecilla. El otro ayudante le coloca el secador con ruido de tractor y le da una revista casi sin mirarla. Tiene un mohín en la boca que quiere decir que la ha tomado por una vacaburra. ¡Qué indiferente es el mundo a los complejos! Ella levanta los ojos en diagonal y coge la revista pensando que creía que los gais eran más simpáticos… CONTINUARÁ