Etiquetas

, , , , , , ,

descarga (2)

puede con tu hipersensibilidad

Pues ese es uno de los juegos de hoy.

  1. Escribe durante un rato. No hace falta que que sea un tocho.
  2. Escoge la primera o la última frase y déjala navegar por tu mente, dale nuevas formas, giros, estados, cambia su estructura, acórtala, alárgala. A veces creerás haberle perdido su sentido primario. El que tú crees que has escrito porque es el mejor. Pero, haz la prueba, te esperan sorpresas muy agradables para tu ego de escritor/a. Si sueñas con una frase la convertirás en un diamante. Pues, lo mismo debe ocurrir con todo lo que escribas. Este juego es perfecto para darle forma y fondo a la poesía.

Un juego inspirados en consejos de J. Gardner para “demasiado sensibles”

  1. Escribe un poema evitando escribir de forma ampulosa.
  2. Escribe un poema en el que haya un parpadeo, y no un «con un gracioso parpadeo»
  3. Otro en el que «su risa franca, estentórea» traspase la frontera de lo sensiblero y signifique algo de verdad.
  4. De qué forma natural escribirías “reprimió un sollozo” para quitarle ese gusto a rancio que echa esta frase.
  5. Explica lo que crees que significa o dice de una persona o personaje cuando leemos «enarcando una ceja con ese aire suyo tan peculiar»
  6. ¿Qué peculiaridad define a este personaje?
  7. Quita la emoción finjida a «amable sonrisa oblicua»
  8. El personaje se define por sus diferencias con respecto a otro«sus anchos hombros». Hombros anchos hay muchos. Añádele su diferencia de los demás.
  9. Elimina, cuando te salgan todas las frases trilladas del mundo, tránsformalas en palabras tuyas. Porque, puede que no llegues a ser famoso/a, pero al menos serás original.
  10. Soluciona tu problemas con los sentidos falsos siguientes: «ciñéndola con su fuerte brazo», «esbozando una sonrisa», «con un ronco susurro», «con el rostro enmarcado por sus bucles cobrizos».

Os dejo una muestra de cómo se va conformando una profesión.

  Las teorías de las distintas profesiones pueden ayudarte en la tuya.

A lo largo del tiempo he ido escribiendo mis propias teorías sobre la escritura. Estas teorías me han sido dadas por la práctica del teatro y sus disciplinas. Es curioso que las escribiera sin pensar más que en el momento; siempre he disfrutado inventando, improvisando. También leyendo tanto teatro de mala calidad. En una ocasión teoricé: añadir un gesto, poner un silencio, quitar un movimiento, mudar la hora, etc. a la frase, significa un cambio. Cuando la frase de un autor teatral me chocaba de tal modo que no lograba decirla, me pasaba horas con ella en la cabeza dándole vueltas, construyéndola de mil maneras hasta hacerla mía, pura y orgánica. Ahora, escribiendo me pasa igual, no me vale cualquier cosa. Cuando escribo algo, las frases me vuelan por la cabeza día y noche y, aunque es probable que no haya encontrado la  perfecta, así se va decidiendo las palabras que se quedan y las que se van. Digo yo, que cuando estás en ese punto mágico de escritura, el lenguaje ayuda, las reglas ayudan y el instinto ayuda, y lo aprendido que esconde el inconsciente, remata la faena.

Diculpa que no haya estado aquí el sábado, pero problemas con internet me lo han impedido.  Que disfrutes del trabajo y no olvides que el primer esbozo es solo el comienzo. Besos.

 

 

 

Anuncios